miércoles, 31 de diciembre de 2014
Vagabundo Entre Nostalgias
No sé si yo hubiera tomado el dulce veneno. Sé que un frío atroz inunda mi alma. Sé que la nostalgia es un dolor que no está. Sé que han caído siglos de tinieblas sobre mí. Sé que nadie tiene derecho a cambiar un invierno de cine. Sé que tengo los ojos tintos y la tristeza borracha.
Vagabundo de Recuerdos
Me senté en un banco cercano a su casa, desde donde podía contemplar la ventana de su habitación, y permanecí allí un par de horas.
Sabía que tan sólo yo era el
poseedor del alfabeto de los pájaros que hieren las ventanas. Y eso dolía tanto
como el recuerdo. La dictadura de la música compartida, de los olores, de las
miradas. El terrorismo de la memoria.
Perdición Rutinaria
Recordó los nombres de los compañeros de trabajo que se habían adentrado antes que él en la última gran noche alumbrada tenuemente por la luz del amanecer prometido.
sábado, 20 de septiembre de 2014
Crítico
-Muerto pero mío.- terminé de leer, sin emoción, como últimamente. Era mi trabajo, no es que me desagradase, pero ya no había nada nuevo en el mercado.
Mis colegas de cocina no encontraban un sabor innovador que emocionase a sus paladares, nada en música, ni siquiera en cine, pero inventaron términos: rock alternativo, neocine, nouvelle cuisine…
Yo era el único que no dedicaba una crítica a descubrir un nuevo mundo que entusiasmase a los lectores.
Me despidieron aduciendo que no veía más allá, pero no había nada más que ver, nada más que leer… Si esperaban un nuevo mundo, sería un mundo muerto.
sábado, 30 de agosto de 2014
Sólo Ida
Nadie hablaba. Nadie se movía. Nadie estaba aquí.
Todos dormitaban. Todos fingían. Todos esperando a partir.
Me había sentido extraño desde el momento en el que entré en
el avión pero, ahora, ese sentimiento de angustia que hacía que se me
revolviese el estómago, se estaba apoderando rabiosamente de mi persona.
Grité. Me retorcí. Pero no emitía sonido alguno, no me movía
más allá ni dentro de mí.
Me dormí.
No sabría explicar si estuve dormido y en una pesadilla o
desmayado ridículamente en el asiento.
Estas pastillas para sofocar el miedo a volar son lo peor
que he probado en mi vida.
Decidido. No volveré a volar.
Es demasiado para mí.
lunes, 18 de agosto de 2014
Risas y Reflexiones en mi Bucle
“Escribo
relatos, no cuentos;
describo
historias, no hechos;
y
siempre digo la verdad, excepto cuando miento.”
Podría ser una preciosa introducción, breve
y concisa, y, de hecho, lo es, pero lamentablemente no todo en estas páginas va
a ser tan bonito como parece.
Y es que no escribo ni relatos ni cuentos,
simplemente suelto palabras e intento darles la coherencia necesaria para
transformarlas de incomprensibles en algo parecido a una frase, cosa que no
siempre consigo.
Y no describo ni historias ni hechos, sólo realidades, tanto
inventadas como ocurridas de verdad.
Y la última frase, bueno, es una licencia
tomada de un amigo que no creo que me reclame nada, más que nada porque no
tengo gran cosa con la que retribuirle su aportación, y porque no se dará
cuenta, ya que no creo que se digne a leerlo, de hecho, no creo que nadie lo
haga.
En esto se puede resumir toda mi filosofía:
“mucho que hacer pero poco hecho (o al
punto en su defecto)”, y siempre procurando no salir perjudicado, ni
físicamente ni, sobre todo, económicamente. Lo de mentalmente ya es otra
historia…
Podría hablar sobre política, economía…
argumentar, contra argumentar, discutir conmigo mismo y dormiros en sólo dos
páginas, pero eso ya lo he hecho otras veces y por eso esto sólo lo leéis un
par de almas ingenuamente caritativas que creen que esta vez no va a ser así.
Ahora sólo busco giros bruscos de guión,
saltos temporales drásticamente imposibles, 'déjà-vus'
y 'flashbacks' sin sentido, que hagan
más emocionante esta trama que se hace llamar vida.
Sé que tengo que ir al encuentro de todas
estas aventuras, aún siendo yo más de esperar, sé que tengo que lanzarme al
vacío, no mirar atrás, pero esta cabeza mía no me deja olvidar.
Puedo decir que vivo el día a día, llenando
vacíos creados por mi subconsciente, okupando espacios que se van iluminando
poco a poco según voy avanzando hacia ellos, pero en verdad sé que todos esos
lugares, todos esos momentos, ya han sido descritos, ya han sido trazados por
otros y yo sólo paso por allí, sin ni siquiera dejar la más ínfima huella. Y es
que no piso firme, lo reconozco, ese suelo para mí es arena y mis pisadas se
borran a cada golpe de mar, el mar de dudas que me abruma y no me deja gritar.
Estos son los más sombríos pensamientos que
martillean mi cabeza, pero tampoco quiero llevaros hacia el drama y ver como os
consumís entre lágrimas, acercaros al recuerdo si eso, pero eso es demasiado
personal.
Claro que, a estas alturas, ya hay pocas
cosas personales, la gente ríe por necesidad de integración, ya casi no se ven
sonrisas misteriosas, de esas que sólo tú sabes por qué decoran tu cara, ahora
las risas son comunes, si nadie se ríe tú procuras no hacerlo. "¿Por qué?"
Siempre que se hace esta pregunta a todos
se nos pone un acento portugués insoportablemente ridículo y lo repetimos
incansablemente para nuestros adentros, ahogando la risa. En eso se ha
convertido la risa personal, se ha quedado en simples clichés de caras
conocidas, de malas imitaciones hechas hasta la saciedad.
Escondemos nuestras debilidades pero ni
siquiera ensalzamos nuestras virtudes, ¡y no, eso no es humildad!, es el de
siempre, el típico que suelta la manida frase de: “Mi mayor virtud es mi mayor defecto.” ¡Miente! ¡No se atreve a
describirse por miedo a no encajar! ¡Todo es miedo! ¡Nos controla el miedo!
(ahora se me viene una canción ‘El Miedo
Global’, de hecho es un texto de Eduardo Galeano [AVISO: os puede hacer
pensar]:
“Los
que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los
que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien
no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los
automovilistas tienen miedo al caminar y los peatones tienen miedo de ser
atropellados.
La
democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los
civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de
armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es
el tiempo del miedo.
Miedo
de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo
a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo
a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo
a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para
despertar.
Miedo
a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser,
miedo de morir, miedo de vivir.”)
Vale, he dicho que no escribía sobre
política y aquí empiezo, mis disculpas más sinceras, ya lo dejo. ¿Veis?, miedo
a defraudar, a no cumplir las expectativas.
La filosofía más extendida es que te dé
igual lo que piensen los demás, pero esa es otra gran mentira, más que nada
porque es imposible, de una manera u otra nos dejamos influenciar, esperamos
aprobación, incluso yo (¡Oh, no! ¿Tú, nuestro amado e idolatrado anfitrión,
también?) Sí, sé que os defraudo pero es la verdad, no soy tan fuerte, no puedo
remediarlo. Aunque fardo de vivir en mi bucle, en mi locura, al igual que todos
espero que alguien me reconozca, que alguien me diga lo bien que hago algo (no
empecéis ahora, de verdad, parad) (…) (¿nadie?, ¿en serio?, bueno, seguiré como
si nada) (silencio) (más silencio) (cri, cri, cri…) (mirada de reojo, con
angustia y conato de lágrimas en los ojos…) (¡VALE, LO PILLO!)
Nos refugiamos en este humor más o menos
absurdo, en estas situaciones graciosas, solitarias y por ello más carcajeantes
todavía, porque tenemos miedo y necesitamos desviar la atención, que los focos
iluminen esos momentos abstractos, imaginarios y, además, sentirnos apreciados.
Pero, cómo podéis ver, yo soy el primero en
reconocerlo, no quiero ponerme medallas, pero una palmadita de espalda no
estaría mal, ¿un abrazo?
Y es que estoy enganchado, lo reconozco,
esta mierda de juntar palabras una detrás de otra me tiene atrapado, cuantas
más letras las compongan mejor, ¡veo letras por todos lados!, pero ¡eh!, que yo
esto de escribir lo dejo cuando quiera, no es penséis, no estoy tan mal… ¡SOLTADME,
CABRONES! ¡NO, LA CAMISA DE FUERZA NO! ¡LA JERINGUILLA, ESO SÍ QUE NO LO PERMITIRÉ!
¡APARTA ESE INSTRUMENAJNDALKD…!
(…)
(…)
(…)
Tras haber sido sedado, y escribiendo
cogiendo el lápiz con la boca, creo que puedo continuar, ¿por dónde íbamos?
¡Ah, sí! Dicen que el darse por aludido es el primer paso para superar una
adicción, aunque esa sea tan bonita como la de volcar los pensamientos en
textos, ¡TAN POCO COMPRENDIDA, CABRONES! Vale, vale, no sigo, pero aparta esa
jeringuilla de mí… ¿Podéis desatarme? Que me portaré bien, lo prometo (cara de
corderito degollado, aleteo de pestañas, temblor de labio inferior seguido,
tras breves instantes de total inacción por vuestra parte, por un temblor más
acusado del superior…) ¡Bien! ¡Conseguido! Un momento.
(…)
Ahora puedo proseguir describiendo ese
camino largo, arduo, extenso… que es la reinserción. Este es el siguiente paso,
esconderse tras palabras ininteligibles, y por eso escribo estas líneas bajo el
influjo de una sensación de libertad intensificada por el humo de los porros y el
efecto de los restos de morfina que todavía residen en mí. Esto sólo puede ser
así ya que sin esa ayuda habría tardado más, mucho más, en intentar expresarme
de una forma clara, tan transparente que está escondida tras reverberantes
palabras que, claramente, envuelven mis inseguridades. La indecisión es mi peor
compañera, pero la única que me protege de ese daño al que todavía no me acabo
de acostumbrar. Sé que no tiene porque salir tan mal como siempre se proyecta
en mi cabeza, pero por mucho que rebobine y vuelva a parar en ese instante, por
muchos cambios que introduzca justo antes de que pase, estos son tan breves
como los momentos que pasamos juntos, y el final siempre es el mismo. Incluso
en este estado vuelvo a mirar atrás, intentando recuperar los recuerdos, ver
los fallos, procurando corregirlos para la próxima vez, esperando deseoso esa
próxima vez.
Ya no sé qué más decir, y eso que no he
dicho nada, pero no puedo ser más esclarecedor por el temor que siempre llevo a
cuestas.
Miedos, inseguridades, dudas, temores,
fallos… la vida en sí.
La vida, esa gran desconocida, siempre
intentamos buscar una salida a ella, una forma de escapar, quejándonos de que
nos va mal, pero no por nuestras malas elecciones, sino por las decisiones
erróneas de los demás. Pero lo que realmente nos cuesta entender es que para
encontrar esa salida, primero hemos de conocer la entrada. Por eso mi idea es
que nos encontramos sumergidos en un bucle, uno gigante, compuesto por otros
más pequeños y estos, a su vez, formados por unos minúsculos, nosotros.
Cada uno tenemos nuestro propio bucle,
hemos de darnos cuenta de esto, porque sino seguiremos intentando salir de él
sin ver que no existe una salida explícitamente conocida como 'Salida', sólo
pequeñas puertas que nos llevan a un espacio vacío que debemos llenar mediante
interacciones.
Esa es otra, interactuamos con el único
fin, ya marcado, de sentirnos parte de la sociedad, porque buscamos la
aprobación, esa opinión sesgada que no tiene en cuenta el sentir individual que
encontraríamos en cada bucle, nos conformamos con el dictamen del vacío, del
todo y de la nada.
Este TODO y NADA nos persigue desde que
tenemos conciencia, desde que empezamos a darnos cuenta de que TODO aquello que
nos rodea radica NADA más que en esas dos palabras, son dos conceptos que
definen nuestro entorno de la manera más completa y más simple posible. Sí, es
cierto que podemos decir que hay más cosas, sentimientos, sueños, ilusiones…
pero, al fin y al cabo, ¿no resumimos TODO eso como un “Tengo TODO contigo”, “Sin ti
no soy NADA”, “Busco la NADA en los
sueños, encuentro TODO en ellos”, “Ya
no me ilusiona NADA”, “TODO en esta
vida es ilusión”?
No somos capaces de concretar, enriquecemos
nuestro vocabulario con ese fin y, es posible, casi seguro, que ese es el único
fin verdadero, el único objetivo que tenemos medianamente claro en esta vida.
La vida consiste en buscar objetivos, nos
pasamos cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día de cada semana de
cada mes de cada año, diría incluso más, de cada una de nuestras vidas,
intentando cumplir esos objetivos.
Podemos marcarlos nosotros mismos, esto
implica pensar, creer que somos capaces de llegar nosotros solos a idear un
objetivo, más o menos asequible, el cual perseguiremos; o elegir uno ya diseñado.
Y esta es la pega, la pena, la mayoría preferimos dedicar nuestro tiempo a
buscar objetivos preestablecidos y así no retrasarnos en su consecución. No nos
la jugamos, elegimos uno de los que sale en la televisión, los cuales son
inducidos por la sociedad, buscando la siempre jodida aprobación, porque, al
final, el objetivo es la aprobación. No podemos quitarnos de encima esa
palabra, y es que estamos diseñados para tenerla constantemente en el punto de
mira.
En resumidas cuentas, el objetivo es
conseguir la aprobación minimizando los pasos, concretando. Concretar y
aprobar, no hay más.
Pero yo no estoy aquí para eso, a mi lo de
concretar, resumir, abreviar, sintetizar, compendiar, especificar, puntualizar,
detallar, pormenorizar, reducir, particularizar, precisar, comprimir, acortar…
se me da fatal, y lo de aprobar, bueno… prefiero no opinar.
Mmmm… opiniones, hablemos de ellas.
Aquí, enlazando frases, creo que lo llaman
escribir, pero eso es una opinión, la mía es que simplemente suelto palabras,
lo que las hace coherentes es la predisposición del lector (alguno quedará a
estas alturas, espero, no llevo tantas páginas ¿no?, a ver… 5 páginas, mmmm, no
está mal, aguantad un poquito más anda, si ya queda nada)
Ya, sí el que deja fluir el
lápiz/bolígrafo/dedos sobre el teclado sabe lo que se hace, mucho mejor. Claro
que eso también es una opinión, cada cual puede pensar si está bien hecho o no,
es libre de opinar. (¡No todos a la vez que no me entero!) (Tú, y luego tú, y
cuando ellos dos acaben tú… ¡NO! ¡NO TE VAYAS AHORA!, vale, tú primero…) (Qué
difíciles sois algun@s…)
¿Veis? Opiniones de todos tipos, creo que
no hace falta explayarse más en la explicación.
El respetar o discernir es un tema
demasiado trillado, y no quiero ser pedante, así que este nos lo saltamos.
Hablemos de la inspiración, ¿qué es?, ¿cómo
es que la buscamos incesantemente y no llegamos a encontrarla sin sufrir?
Definirla es complicado, lo primero que se
me viene a la cabeza es que es parte de la vida, del respirar de cada día,
junto con la expiración, la cual nos recuerda al final que nos acecha.
Inspiramos para comenzar a vivir, expiramos
para dar por concluida nuestra existencia. Respiramos en el transcurso de un
punto a otro.
Por otro lado, podríamos decir que consiste
en tener una idea y saber expresarla. Lo que pasa es que esas ideas no siempre
son lo que pensamos, y en el caso de que sí lo sean, nos es muy complicado
expresarla correctamente.
Buscamos inspiración en personas, momentos,
lugares…; en recuerdos que nos alegran o entristecen, en olvidos, en sonrisas,
en miradas…; en un banco en el cual nos tiramos y dejamos fluir la imaginación…
Si escribiésemos todo aquello que
imaginamos no habría palabras suficientes para describir cada sutil momento,
cada detalle, por eso leemos.
Podemos decir que leemos para inspirarnos y
escribir, así otros podrán leer e inspirarse a su vez. Es un objetivo pero, al
fin y al cabo, también consiste en un tipo de aprobación.
Esto es pura divagación, simples
reflexiones complejamente estructuradas, y no, no estoy loco, simplemente
escribo, garabateo líneas sin sentido para que otros lleguen a comprender mis
incoherencias o, por lo menos, se rían con ellas.
No intento justificarme, sólo digo que hay
veces que ni yo me entiendo, pero eso es lo mejor, porque así puedo intentar
comprender cosas de mí mismo que ni yo sabía que estaban ahí, de hecho, por eso
empecé a escribir, por comprensión, por curiosidad, por saber si algún otro
ser, persona, animal o cosa, me entendía, buscando su aprobación, y la mía (sí,
sé que estoy un poco pesado con ese tema, mis disculpas más sinceras, sólo
tengo una única aspiración, un simple anhelo, una sola esperanza … [momento de
tensión] … sólo espero vuestra aprobación)
Y acabo, y es que no hay nada como creer
que te expresas bien para darte cuenta de que el silencio es tu mejor aliado.
En silencio os dejo.
miércoles, 30 de julio de 2014
Encuentro Fortuito
- Yo a ti te conozco, creo que ya te he visto antes…
- [Levanta la mirada del libro, sorprendido]
¡Ah!, ¿sí?
- ¡Sí, sí! Estoy casi segura.
- Entonces… ¿Me has visto A) demasiado o B)
lo suficiente?
- ¿Eing? … ¿B)… Lo… suficiente…?
- ¡Uf! ¡Menos mal!
- ¿Por qué?
- Porque si hubieses elegido A) demasiado
tendría que: A) haber huido rápidamente y esconderme entre la multitud; B)
haberme quedado quieto y esperar a ser absorbido por ella; ó C) seguir al mismo
ritmo y ocultarme tras algún elemento de la misma, como un transeúnte más.
- [Risas] ¡Pero si aquí no hay nadie!
- ¡Lo cual reafirma mi sensación de alivio!
Ya que en ese caso tendría que haber huido hacia la nada con la seguridad de
que sería muy difícil escapar; o podría haberme quedado quieto en medio de este
vacío, lo cual habría quedado muy ridículo por cierto; o… ¿qué era lo otro?
- Seguir andando a mi lado…
[Pasan unos segundos que se hacen eternos
hasta que encuentra palabras adecuadas para seguir]
- En ese caso tendría que haberme escondido
tras el libro así [pone el libro a la altura de su cabeza de forma que no se le
ve la cara] pero, o me tropezaría o, inevitablemente, acabaría por tener una
conversación que empezaría siendo banal y acabaría con unas risas por parte de
tu persona.
- [Risas] ¿Y si hubiese elegido C) lo justo
y necesario?
- Mmm… En ese caso me hubieras desmoronado
cualquier conato de plan lógico y hubiese empezado a desvariar.
viernes, 18 de julio de 2014
¿Qué es ser real?
Esta es una pregunta que nos puede llegar a confundir, no basta con la típica respuesta rápida “Ser real es ser uno mismo”, hay que reflexionar sobre todas las connotaciones que implican la palabra ‘real’. Porque, ¿real respecto a qué?, ¿qué es la realidad?, podríamos empezar por aquí.
La
realidad es el entorno que
nos rodea, lo conocido y lo desconocido, lo que vemos y lo que no, claro que
también es eso que nos dejan ver y aquello que nos ocultan. Porque, aunque no
podamos palparlas, hay algunas partes de esta realidad que sabemos que están
ahí. Buscamos esos objetos ocultos, esos lugares invisibles, ya que eso también
forma parte de la realidad.
La
realidad es un conato de vida,
no podemos decir que todo lo que es real es parte de nuestra vida, y por eso
mismo, tampoco podemos afirmar que “ser
real es ser uno mismo”, porque en ese nosotros
mismos incluimos partes ficticias, nuestros deseos, nuestras aspiraciones,
nuestros sueños…
La
vida en sí misma no es real,
por eso, al preguntarnos, ¿qué es ser
real?, tampoco podemos responder con un “Es
vivir la vida”, ni con un “Es vivir tu vida”. Porque entonces excluimos
al entorno, a la totalidad de la realidad.
No
podemos ser reales en la irrealidad,
pero eso es lo que nos quieren hacer creer:
“Eres real porque estás siendo tú mismo, estás actuando conforme a tus
impulsos y deseos.” Pero ser real
también es titubear y esconderse detrás de las decisiones tomadas por otras
personas, ser real también es pensar
en los demás e involucrarte en tu entorno, en el entorno, sea conocido o no.
Ser
real es vivir la realidad y convivir con la imaginación.
Ser
real también es
preguntarte si de verdad quieres ser
real, porque, ¿para qué buscamos ser reales si lo que perseguimos son
sueños? Y, si somos reales, ¿de verdad es real que lo seamos?
Como podéis ver se plantean diversas
cuestiones dentro de lo que es ser real.
Porque, bien podemos ser reales,
pero somos reales en nuestra realidad,
puede que para otros lo que nosotros llamamos ser real, no lo sea, y que sea todo lo contrario.
Hay
varias realidades, por eso
podemos concluir que ser real es lo que
a ti te dé la gana. Porque ser real
no es nada, puedes ser diferente a los demás y ser real, puedes ser como todos y ser real, puedes haberte quedado solo y ser real.
No hay más.
TÚ
ERES REAL.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

