martes, 27 de agosto de 2013

Felicidad


       -“Esta mañana he vuelto a encontrar la tapa del váter levantada…”- se quejaba amargamente Julia.
-“Por ahora gano.”- pensaba yo mientras tanto.
Seguía relatando sus problemas mientras todos la mirábamos haciendo ver que nos interesaban.
-“Bien, Julia, bien, sigue así y ya verás como en unos cuantos días te encuentras mejor”- decía la psicóloga- “¿alguien más quiere hablar o terminamos aquí?”-
Silencio, ninguno levantaba la cabeza, sólo se oía silencio.
No tenía necesidad de hacerlo, ganaba sin esfuerzo alguno, pero los silencios me matan.
-“Creo que es hora, hora de haceros cómplices de mis sufrimientos, amigos anónimos.”-
Saqué la pistola y, por primera vez, alcancé la felicidad.
-“¡Gané!”-

lunes, 26 de agosto de 2013

Enjoy the Trip


Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas. 
Las familias no lo saben, no se dan cuenta porque les entrego el ataúd cerrado y, no sé por qué extraña razón, ninguna ha querido echar un último vistazo a su ser querido.
Tantas palabras de cariño y agradecimiento que le dedican durante su entierro para luego no querer verlo ni una sola vez más, deseando terminar con aquel trámite cuanto antes.
Por lo menos yo hago que alguien disfrute de esos momentos: cómodos en esos ataúdes carísimos, acolchados y con calefacción, los “No Identificados” sonríen durante su último viaje.

martes, 20 de agosto de 2013

Niños Perdidos


Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas, así lo quieren ellos, su único divertimento es ese, cada día ser alguien nuevo.
Ya ninguno sabe cómo se llama en realidad, pero poco importa eso ahora, lo más importante en estos momentos es estar presentables, es el día de las visitas y cada una de estas parejas le pondrá luego el nombre que quiera.
Al terminar la jornada una empleada se encarga de romper los expedientes de los que se han ido, lo ha hecho siempre, y hoy es el único día en el que he visto una lágrima en sus ojos.

lunes, 19 de agosto de 2013

El Afligido Mago



-“¡Tachán!”- decía después de haber introducido la mano en la chistera y haber sacado vivito y coleando un conejo blanco.
Lo hacía cada viernes, y cada viernes los niños se quedaban anonadados y preguntaban cómo se hacía, algunos incluso se preocupaban por la salud del conejito.
Pero la  cara de felicidad de aquellos niños no llenaba de gratitud al mago, él estaba deseando que algún día uno de aquellos niños dijera: -“Eso yo ya se lo he visto hacer antes”- o algo parecido, y es que la amnesia recurrente a esas edades tan tempranas parece más angustiosa.

viernes, 16 de agosto de 2013

El Fin del Mundo



 Algunos lloran abrazándose a sus seres queridos, otros, los menos, vagan absortos de acá para allá, esperando.
El día era el indicado, el sol resplandecía fulgurante en lo alto de aquel cielo azul, decorado por algunas nubes que parecían jugar al pilla-pilla, como nunca antes lo había visto; ¿y la hora?, faltaban 23 segundos para que fuese perfecto.
Todos esos pobres desalmados creen que ha llegado su hora, que no volverán a ver esos parajes donde crecieron, que el fin está cerca; todos los medios de comunicación así lo han dicho… ¿Pero es que nadie se acuerda ya de mi amigo Orson?

El Coleccionista de Ángeles


Como los ángeles, al caer el sol, tú desaparecías, dejando únicamente un rastro de tu perfume en mi nariz y una pizca de tu risa en mis oídos. Veía volar tu larga melena por entre las puertas del tren y te seguía con la mirada hasta que llegabas a las escaleras.

Un día te acercaste a mí, no ‘motu proprio’ sino porque no había otro asiento libre en todo el vagón, y te dejaste un cabello en el asiento que pude recoger, guardar y admirar toda la noche. 

Di rienda suelta a mi imaginación durante semanas hasta que decidí que era hora de hacer realidad mi colección.
 

martes, 13 de agosto de 2013

Intentos

Sé que no soy un filósofo, pero intentaré que penséis.
           
Sé que no soy un escritor, pero intentaré que leáis.

Sé que no soy un romántico, pero intentaré que suspiréis.

Sé que no soy un cómico, pero intentaré que riáis.

Sé que no soy un poeta, pero intentaré que sintáis.

Sé que sólo soy un perdedor, por eso únicamente intentaré que recordéis esos tiempos mejores en los que el fracaso os hizo empeorar, pero habéis conseguido olvidar y remontar.

Intentaré recordaros el olvido.

Intentaré que me tengáis en cuenta,
por lo menos,
si es para bien o para mal, eso,
ya es cosa vuestra.