sábado, 28 de septiembre de 2013

El Sueño de una Nueva Era [Desenlace]


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Me tuvieron acorralado, en ese callejón oscuro y solitario que forma parte de toda mi vida, con esa nueve milímetros en mi cabeza, pensando que todo se había ido a la mierda. Y entonces llegó ella, esa oportunidad que se le brinda a un hombre sólo en los momentos en los que la luz de su cabeza se apaga, en las que dejas de pensar en el futuro, ella te hace volver a la realidad, a pensar en un lugar más allá de cualquier presente. Esa rubia, que entra una tras otra, y que puedes encontrar en cualquier taberna. Me hizo hundirme un poco más, pero por lo menos me libró de aquel tiro fatídico.

En esos tugurios encontré mi salvación y, esta vez sí, fue una mujer, morena, un día de lluvia, entró como un ángel, buscando un teléfono desde donde llamar, parece ser que tenía algún problema con su coche, como si fuera una de esas películas americanas ñoñas, que tratan de la vida de unos enamorados cuyo comienzo no puede ser más que una casualidad, suerte, destino que llaman esos guionistas sin imaginación de Hollywood. Pues se ve que yo para el amor tampoco tenía una gran cantidad de ella.

Como puedes ver, la historia se repite una y otra vez, como un bucle sin fin. He llegado a acostumbrarme con el paso del tiempo, y es que no te he dicho que entre esta última y la primera hubo muchas más… 

Todo esto lo escribo sentado en un escritorio delante de una ventana con unas vistas maravillosas, en una cabaña situada en medio de la nada, sólo con aquella chica,  respirando aire puro y volviendo a las andadas. No te sorprendas, ya se sabe que la cabra tira hacia el monte… 

Te preguntarás cual es mi objetivo ahora, y el impulso que me ha hecho preparar el acto que voy a llevar a cabo, pues después de vivir lo que he vivido creo que lo mejor es destruir todo, volver a esa anarquía de la que te hable al principio. Ya no seré inofensivo para la gente de a pie. Verás a lo que me refiere dentro de… de exactamente una hora y trece minutos, no te dará tiempo a impedirlo, todas las sedes irán cayendo una detrás de otra a esa hora. 

A lo mejor llamarás a esto que hago terrorismo, ¿pero no tenemos todos un poco de terroristas en la sangre? Al fin y al cabo, ¿qué significa ser terrorista?, ¿no es la búsqueda de un fin, de un objetivo? 

El fin de un terrorista es igual que el fin de cualquier ser humano, conseguir lo que uno quiere, al principio piensas en hacer cualquier cosa para llegar a ese fin, pero la sociedad te dice que hacerlo sin más no sería racional, ¿¡RACIONAL, SI NI SIQUIERA SABEN QUÉ SIGNIFICA!?, es un concepto que han inventado para limitar las cosas que se pueden hacer, las ideas que se pueden tener. ¡ALGO MORAL, ALGO JUSTO, ALGO RACIONAL! Eso es lo que quieren hacerte creer que es bueno hacer, o pensar, sólo eso es lo que puedes realizar sin temor a que los demás te juzguen negativamente, con esa justicia inventada, ésa que no saben ni de dónde viene ni por qué está ahí. Por todas estas razones insustanciales no lo haces, pero ese primer pensamiento lo llevas dentro, está siempre presente, y te angustia, por eso, la gente como yo lo único que hace es soltar lastre. Simplemente actuamos, no sin pensar, ya que hay que arreglárselas para exponerse lo menos posible, porque, como ya te he dicho, en esta sociedad tienes que actuar dentro de esos límites impuestos por ellos, los poderosos, los que manejan el cotarro, vamos.

Esto sucede porque ya está implantada en la sociedad la forma de pensar que te he descrito, muchos años que son difíciles de cambiar, de hacer olvidar, pero yo espero que en un futuro no muy lejano esto cambie. En un futuro de una hora aproximadamente. 

Te parecerá una locura, un desorden a escala mundial que no se podrá controlar, pero una vez ejecutado mi plan ese caos no será tal, las ideas se podrán llevar a cabo sin dificultad y la forma de vivir de la gente será distinta, la que cada uno quiera, la que han estado deseando cada día de esa horrible vida que llevaban anteriormente, privados de sus sueños, de sus libertades. ¡A partir de ahora no habrá nadie que los maneje! 

P.D.: Los gobernantes del mundo antiguo no tendrán donde esconderse, al final siempre hay alguien que los encuentra. Te advierto como amigo, NO INTENTES AYUDARLES, o correrás la misma suerte que ellos, muy a mi pesar… 

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      Esta carta la recibí en mi oficina, sin remitente. Aún así sabía de quién se trataba, aquel chico al cual había estado persiguiendo desde hace más de diez años y, aunque mi superior le diese por muerto durante todo este tiempo, yo no quise creérmelo, y he aquí la prueba.

Ahí estaba otra vez, contándome toda su vida, con planes de futuro y todo.

No sé porque no reaccioné, no llamé a nadie, esperé ese tiempo en que me dijo que iba a pasar algo grande, y vaya si pasó, el caos absoluto, los medios de todo el mundo [los que quedaron en pie] cubrieron la noticia: las casas de los gobernantes, sus coches, sus oficinas, hasta los edificios gubernamentales que tiene la seguridad más avanzada, todo saltó por los aires.

Entendía muy bien a ese chico, yo pensaba lo mismo de todos esos peces gordos, pero lo que no tuvo en cuenta aquel pobre joven, ahora ya adulto, es que siempre hay otro dispuesto a ocupar el lugar del anterior, alguno intentará cambiar las cosas, pero la mayoría de los que suban al poder será más cabrón todavía. Les había dado una excusa a los más tiranos para gobernar con su criterio, el de la mano dura, y la cara más dura todavía.

Me sorprendí al encontrarle unos cuantos días después de las explosiones, creí que por una vez iba a dejar esta ciudad y explorar esa nueva sociedad que él creía haber creado. 

Este encuentro se produjo una noche en que me fui a vagar por las calles de ese barrio humilde pero de clase media en el que se crió y me topé, por casualidad, con el callejón, SU callejón, ese donde había llevado a cabo sus obras de arte, las artísticas y las terroristas. Estaba bien escondido, en esa parte en la que no se atreve a meterse nadie que no conozca bien el sitio, y a sus gentes. Había una gran cantidad de muchachos alrededor de algo que colgaba de una soga, me temí lo peor.

Recorrí con la vista cada uno de los rostros de aquellos jóvenes, nada en especial. De repente, de la esquina más oscura del callejón salió un hombre de mediana edad, no me lo había imaginado así, con esa cara ovalada y esos ojos negros profundos, por lo demás, no tenía ningún otro rasgo característico. No habló, se limitó a sonreírme, y a mirar hacia el final de la soga.

Dirigí mis ojos hacia esa dirección, y lo único que vi fue una nota. Respiré aliviado, después del acto de las bombas llegué a pensar que era capaz de todo. Aquella nota rezaba lo siguiente: “Da a conocer al mundo, a este nuevo mundo, quién es su creador”- por el reverso únicamente dos palabras- “Bon voyage…”

Di la vuelta esperando que se hubiese marchado, pero seguía ahí, con esa sonrisa eterna que se quedaría grabada en mi memoria, y esta vez su mirada estaba fija en otro sitio, en ese rincón oscuro del cual había emergido, que iba, poco a poco, tiñéndose de un color extraño…

       Y es que no hay forma de cambiar a la humanidad, ni por el camino del bien, ni por el del mal. Puede sonar a resignación, pero la historia nos lo ha demostrado siglo tras siglo. Ya lo dijo él en su carta, cambiar a la gente es más una utopía que parte de una futura realidad.

C’est la vie…


viernes, 27 de septiembre de 2013

El Sueño de una Nueva Era [Nudo]


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No puedo decirte mi nombre por razones obvias, ¿dónde me crié?, ya lo sabes, en ese barrio de clase media, con gente normal, pisos más grandes de lo que se podría pensar a primera vista, pero con ese aire de barrio humilde, con los vecinos saludándose al pasar uno al lado del otro, conversaciones largas y ese punto de secretismo, ese guardarse las espaldas. Pero tú descubriste ese punto débil, ese talón de Aquiles que tiene todo barrio, más difícil de encontrar que una aguja en un pajar.

Se ve que te lo tomaste en serio, tanto que hasta te salieron esas arrugas, sí, las he visto, ésas que crees que te hacen un poco más atractivo. ¿Creías que yo no me fijaba en ti? No de la manera obsesiva con que tú lo haces, tu gente te siguió en un principio, en cuanto vieron que no había ni una pista pensaron que te estabas volviendo loco, se les fue el entusiasmo, y te quedaste solo, en mi busca. 

Bueno, que me pierdo, empiezo a hablar y no hay quien me pare. Hablábamos de mi pasado, del principio de mi vida, ¿y qué es de la tuya?, yo sólo he llegado a conocer a tu mujer, que por cierto no estaba nada mal, y a tu hijo, creo que llegará lejos en eso a lo que jugaba en el jardín de tu casa, ¿qué era?, ¿fútbol? Además parece que ahora tienes una hija, no la he visto en persona, todavía. No te asustes, sabes que ni a ti ni a tus allegados les haría daño alguno, soy más de gente hipócrita y déspota. 

Puedo comprender que ése sea tu trabajo, y que, aunque estés de acuerdo con lo que hago, no puedas expresarlo públicamente. Una pena, tú y yo podríamos entendernos y mejorar este mundo de mierda. 

Pero volvamos a mí, no es que sea egocéntrico, sino que creo que te interesa más, ¿mi adolescencia?, de esa parte de mi vida sólo puedo decirte una cosa, no es que fuera un ser solitario, pero todos los demás, con su edad del pavo, me daban pena, más preocupados en perder la virginidad y la conciencia que en arreglar su futuro, con todo lo que se metían. Demasiado estúpidos cómo para llegar a algo, acerté con la mayoría. 

Yo iba a lo mío, sin meterme en líos, y si éstos se metían en mi vida, los resolvía por la vía rápida, sin mediar palabra. En un momento de lucidez se te ocurrió que alguno de ellos hablaría, pero como ya te dije, ni estando perjudicados. Las pocas amistades que forjé, las hice pensando en el futuro, en este presente. No te sorprendas, había que estar preparado para todo, eso lo aprendí de mi padre, lo único bueno que aprendí de él, pero esa es otra historia. 

Esa actitud solitaria fue lo que me hizo descubrir aquel callejón, tanto tiempo vagando por mi ciudad que encontré varios lugares inhóspitos donde dar rienda suelta a mi creatividad, pero ninguno cómo aquel callejón. Estaba bien situado, entre dos bloques de pisos donde vive esa gente con suficiente dinero como para permitirse tres televisores y dos ordenadores, repartidos casi siempre entre la cocina, el salón y el cuarto de uno de los hijos. Con red inalámbrica suficiente como para conectarme desde mi callejón, aunque eso lo descubrí más adelante. 

Lo de ir vagando solo de un lado a otro parecía intrigar a las chicas del barrio, y más de una estuvo conmigo con el fin de descubrir el porqué, ninguna lo consiguió. Y los chicos, como ya te he dicho, se preocupaban cada uno de lo suyo y de cómo llegar a tener todo sin hacer nada. 

Pasemos a mis comienzos, esos comienzos a los que nadie dio importancia, por lo que pude seguir sin preocupación alguna, si me hubiesen hecho caso entonces, nada de esto hubiera pasado, no estaríamos dónde ni en el estado en el que estamos, a lo mejor, no nos habríamos conocido, estas palabras no existirían, y no habría gastado tanta tinta. 

He de reconocer que lo primero que hice fue por dinero, uno de esos niños ricos que venían a pillar hierba a los campos de fútbol, quería joder a una chica que le había negado su propuesta descarada e indecente, la primera derrota que había saboreado le había dejado más gilipollas de lo que era. En ese momento no pensaba en nadie, sólo en esos billetes que me iban a ayudar a culminar mi obra, así que hice lo que me pidió. Ese mismo día, nada más tocar el dinero, me desprecié a mí mismo, y me puse como primer objetivo redimir aquel acto. Me pasé todo el día en el callejón, observando el dinero, pensaba en tirarlo, pero me pareció una soberana gilipollez, porque ya que lo había hecho, había trabajado para conseguirlo, no tenía por qué desperdiciarlo. Debía utilizarlo para otros fines más rentables que hacer feliz a un niñato. 

Pasó bastante tiempo hasta que pude librarme de esa carga, demasiados arreglos en mí obra, eso sí, el dinero dio justo para todos ellos, tal y como había pensado. 

Al cabo de año y medio conseguí terminarlo, para probar saldé esa cuenta de la que te acabo de hablar, tardé más de lo esperado en llevarlo a cabo, pero al final conseguí sacarle todo el dinero de su cuenta sin que me pillaran. Hasta el momento que leas está carta sólo yo sabía de este asunto, así que no intentes nada por ese lado. Como me caes bien voy a ahorrarte trabajo, aun dándote todas las señas de aquel tipo, o de la víctima, ninguno se acordará de mí; el primero porque se ha perdido en los antidepresivos y las bebidas espirituosas, como todos esos niños de papá; ¿y ella?, ella nunca supo de mi existencia, digo yo que se extrañó cuando le deje un poco de dinero en la puerta de su casa, pero se ve que no preguntó. 

Sí, el dinero que saqué esa vez me lo quedé, fue la primera y última vez que hice algo así, porque cada vez que me viene a la cabeza la idea de quedarme algo de lo que saco ese fatídico recuerdo me atormenta y mi conciencia no me deja. 

A partir de ese momento encontré una razón por la que luchar, empecé defendiendo la anarquía, haciendo vulnerables a todas las formas de gobierno existentes, tanto en Europa como en Asia. En África ya eran demasiado vulnerables como para que se metiese un extranjero, y América parecía ir hacia mejor, excepto, claro está, Estados Unidos, que seguía como en cualquier momento de su historia, sin mirar por donde pisa. 

Les impedía llevar a cabo acción alguna, me introducía en sus ordenadores centrales e intentaba cambiar las cosas desde dentro, pero al cabo de unos años me di cuenta de que eso no hacia un gran efecto, de que la única manera de poder conseguir lo que quería era destruyendo todo y volviendo a empezar de cero, la mentalidad de la gente estaba demasiado establecida en una vida regida por una supuesta democracia, pero me pareció algo descabellado en su momento actuar de ese modo. Y es que, al final, cambiar las formas de gobierno y la forma de pensar de la gente sobre éstos no es más que una utopía. 

Reflexioné sobre esto durante poco más de un año, por eso mi parón que tanto te extrañó, ¿pensaste que me había cansado?, ¿o que alguien intento tomarse la justicia por su mano? Me reiría, pero es que si hago dos cosas a la vez a lo mejor consigues que diga algo que no quiero revelar, y ese no es el objetivo de estas palabras que te dedico, lo siento, pero es lo que hay. 

Volví a mi callejón, contemplé alguna de esas obras que hice años atrás, y me dio por hacer otras, para pensar en otra cosa, liberarme un poco y poder seguir con savia nueva, con la mente renovada, y así lo hice. 

La segunda parte de mis acciones tuvieron como base el anti-capitalismo, porque si a los que manejan a toda la sociedad como marionetas, incluso, mejor dicho, sobre todo, a los gobiernos del mundo, les quitas todo, hasta la ilusión de vivir, deberían darse por vencidos, pero esos cabrones son más tozudos que cualquier burro de feria. Conseguí que alguno de ellos se rindiese, pero como también se apoyan en los gobiernos, esto es un apoyo recíproco, de todos los gobiernos, sin excepciones, lo que dije antes no es válido en estos derroteros, me resultó demasiado difícil. 

Pero un reto es mejor si es difícil, pero hice lo peor que se puede hacer contra esta gente, llegué a obsesionarme con ellos, tanto que cometí el único error de mi vida, llevar a cabo dos acciones, de esas que tú llamas “delictivas”, a las que yo llamo “grandes putadas”, esas que tanto me hacen reír a mí y que tanto hacen llorar a los que las sufren, a la vez. Empecé una antes de haber terminado con la otra, gran error. Saturé demasiado la red y consiguieron rastrearme.

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jueves, 26 de septiembre de 2013

El Sueño de una Nueva Era [Introducción]


Aunque el día era perfecto, con sus pájaros cantando, sus nubes levantándose y todas esas chorradas que se dicen en un día así, a mí me parecía que la tormenta no había pasado y que seguía lloviendo sobre mi cabeza. Y aunque estuviese de cuerpo presente en el parque de los enamorados, mentalmente seguía en ese callejón oscuro y solitario, a punto de pegarme un tiro en la cabeza, y es que mi vida había perdido todo su sentido. Ya sé que es un tópico, pero en ese momento era verdad. 

Digo “era” porque podría decirse que la tormenta escampó, pero tengo mis dudas. Y es que acababa de salir de aquel callejón con una chica, ese callejón que tan importante fue en mi vida. La chica me sacó de mi estado inanimado, de ese estado que me había poseído después de ver que no tenía balas en la Glock de mi padre. Había estado esperando la muerte, deseando que la parca se me llevase de una vez, y va y me falla la tecnología, hubiese sido mucho más fácil ahorcarme de uno de esos tubos que iban de una casa a otra, me pareció demasiado grotesco y primitivo, pero se ve que habría funcionado mejor.

A lo que iba, la chica, pelo castaño, ojos azules, buen cuerpo. ¿Por qué a mí?, pensaba mientras me ayudaba a levantarme, ¿no hay otras cosas qué pueda hacer una chica como ella a estas horas en vez de estar ayudando a borrachos a ponerse en pie? He de decir en mi defensa que ya no iba borracho, lo que me pasaba es que tenía una de esas resacas de época, pero lo mismo da, mi pregunta seguía siendo la misma. Cuando por fin llegamos a uno de esos bancos del parque conseguí articular algún que otro ruido, ni siquiera eran palabras, aún así vislumbré una sonrisa en sus labios.

No era la primera ni iba a ser la última, eso lo sabía hasta ella, lo que no sabía era la historia de aquel callejón… ¡Qué grandes y gratos momento me ha dado! 

Otros habían sido tan funestos como este, pero al final, y no sé cómo, siempre acababa bien. Estuve con ella unas cuantas semanas, y acabó como había empezado, fugazmente. Ella se fue a trabajar a otra ciudad, yo no quise seguirla, y es que éste era mi sitio, me lo conocía perfectamente y no pensaba dejarlo por nada. 

Empezaré a contarte mi historia desde el principio, y al final me dirás si esta opción te vale, o si prefieres la versión en la que voy dando tumbos de taberna en taberna.

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jueves, 19 de septiembre de 2013

Mi Ventana


       Sentado enfrente de mi ventana, nada especial, simplemente observando la vida pasar.
Y es que no son sólo los pájaros los que se escapan de estas fronteras que ofrecen los cuatro lados que enmarcan mi ventana; son los sueños, las ideas, las que se montan en las nubes y se dejan arrastrar por el viento.
Nunca sabré dónde dejan de cabalgar, nunca conoceré quién las recoge al otro lado. Cualquier día suelto un avioncito de papel con mis señas para saber hasta dónde pueden llegar.
No es una ventana especial, tiene su cristal [doble en mi caso] y su marco, su persiana me aísla de la realidad cuando quiero estar en soledad, y su alfeizar, donde los gorriones quedan para hablar.
Es como cualquier otra de cualquier otro lugar, como esa que puedes ver ahora mismo si levantas la vista del móvil, si alzas la mirada por encima del ordenador, puedes sentir esa sensación de libertad, de respirar los sueños de otros, las ideas y deseos de cualquiera que mantenga su ventana abierta a la imaginación.
Las historias de mi ventana son variadas, tratan de niños pequeños jugando y riendo, hablan de gente mayor gritando y discutiendo, gritos de amigos llamando y melodías de notas de vecinos tocando algún instrumento.
Sólo hay una pega que puedo ponerle a mi ventana, y es que no puedo ver la luna… pero veo el sol salir, brillar y despertarme con ternura.
Todo esto desde un primero, imaginad las historia que podría vivir a través de mi ventana en algún piso más alto. Pero no la cambiaría por nada, ni siquiera por esas experiencias de vida secundarias, sino, todas esas promesas no podrían encontrar su camino, todas esas ideas no volverían a su destino, todos esos sueños no se plasmarían de nuevo en mis escritos y, lo más importante, las musas no podrían entrar por la rendija que dejo cada noche por si alguna quiere colarse e inspirarme, ayudarme a terminar estas páginas que empezaron con una idea disparatada y terminarán con una pizca de tu esencia en ese beso fugaz enviado desde ese lugar remoto, entre estrellas y soledad, entre alegrías y sollozos, entre dibujos coloridos y recuerdos rotos [o eso espero…].