...
No
puedo decirte mi nombre por razones obvias, ¿dónde me crié?, ya lo sabes, en
ese barrio de clase media, con gente normal, pisos más grandes de lo que se
podría pensar a primera vista, pero con ese aire de barrio humilde, con los
vecinos saludándose al pasar uno al lado del otro, conversaciones largas y ese
punto de secretismo, ese guardarse las espaldas. Pero tú descubriste ese punto
débil, ese talón de Aquiles que tiene todo barrio, más difícil de encontrar que
una aguja en un pajar.
Se ve que te lo tomaste en serio,
tanto que hasta te salieron esas arrugas, sí, las he visto, ésas que crees que
te hacen un poco más atractivo. ¿Creías que yo no me fijaba en ti? No de la
manera obsesiva con que tú lo haces, tu gente te siguió en un principio, en
cuanto vieron que no había ni una pista pensaron que te estabas volviendo loco,
se les fue el entusiasmo, y te quedaste solo, en mi busca.
Bueno, que me pierdo, empiezo a
hablar y no hay quien me pare. Hablábamos de mi pasado, del principio de mi
vida, ¿y qué es de la tuya?, yo sólo he llegado a conocer a tu mujer, que por
cierto no estaba nada mal, y a tu hijo, creo que llegará lejos en eso a lo que
jugaba en el jardín de tu casa, ¿qué era?, ¿fútbol? Además parece que ahora
tienes una hija, no la he visto en persona, todavía. No te asustes, sabes que
ni a ti ni a tus allegados les haría daño alguno, soy más de gente hipócrita y
déspota.
Puedo comprender que ése sea tu
trabajo, y que, aunque estés de acuerdo con lo que hago, no puedas expresarlo
públicamente. Una pena, tú y yo podríamos entendernos y mejorar este mundo de
mierda.
Pero volvamos a mí, no es que sea egocéntrico,
sino que creo que te interesa más, ¿mi adolescencia?, de esa parte de mi vida
sólo puedo decirte una cosa, no es que fuera un ser solitario, pero todos los
demás, con su edad del pavo, me daban pena, más preocupados en perder la
virginidad y la conciencia que en arreglar su futuro, con todo lo que se
metían. Demasiado estúpidos cómo para llegar a algo, acerté con la mayoría.
Yo iba a lo mío, sin meterme en
líos, y si éstos se metían en mi vida, los resolvía por la vía rápida, sin mediar
palabra. En un momento de lucidez se te ocurrió que alguno de ellos hablaría,
pero como ya te dije, ni estando perjudicados. Las pocas amistades que forjé,
las hice pensando en el futuro, en este presente. No te sorprendas, había que
estar preparado para todo, eso lo aprendí de mi padre, lo único bueno que
aprendí de él, pero esa es otra historia.
Esa actitud solitaria fue lo que me
hizo descubrir aquel callejón, tanto tiempo vagando por mi ciudad que encontré
varios lugares inhóspitos donde dar rienda suelta a mi creatividad, pero
ninguno cómo aquel callejón. Estaba bien situado, entre dos bloques de pisos
donde vive esa gente con suficiente dinero como para permitirse tres
televisores y dos ordenadores, repartidos casi siempre entre la cocina, el
salón y el cuarto de uno de los hijos. Con red inalámbrica suficiente como para
conectarme desde mi callejón, aunque eso lo descubrí más adelante.
Lo de ir vagando solo de un lado a
otro parecía intrigar a las chicas del barrio, y más de una estuvo conmigo con
el fin de descubrir el porqué, ninguna lo consiguió. Y los chicos, como ya te
he dicho, se preocupaban cada uno de lo suyo y de cómo llegar a tener todo sin
hacer nada.
Pasemos a mis comienzos, esos
comienzos a los que nadie dio importancia, por lo que pude seguir sin preocupación
alguna, si me hubiesen hecho caso entonces, nada de esto hubiera pasado, no
estaríamos dónde ni en el estado en el que estamos, a lo mejor, no nos
habríamos conocido, estas palabras no existirían, y no habría gastado tanta
tinta.
He de reconocer que lo primero que
hice fue por dinero, uno de esos niños ricos que venían a pillar hierba a los
campos de fútbol, quería joder a una chica que le había negado su propuesta
descarada e indecente, la primera derrota que había saboreado le había dejado
más gilipollas de lo que era. En ese momento no pensaba en nadie, sólo en esos
billetes que me iban a ayudar a culminar mi obra, así que hice lo que me pidió.
Ese mismo día, nada más tocar el dinero, me desprecié a mí mismo, y me puse
como primer objetivo redimir aquel acto. Me pasé todo el día en el callejón,
observando el dinero, pensaba en tirarlo, pero me pareció una soberana
gilipollez, porque ya que lo había hecho, había trabajado para conseguirlo, no
tenía por qué desperdiciarlo. Debía utilizarlo para otros fines más rentables
que hacer feliz a un niñato.
Pasó bastante tiempo hasta que pude
librarme de esa carga, demasiados arreglos en mí obra, eso sí, el dinero dio
justo para todos ellos, tal y como había pensado.
Al cabo de año y medio conseguí
terminarlo, para probar saldé esa cuenta de la que te acabo de hablar, tardé
más de lo esperado en llevarlo a cabo, pero al final conseguí sacarle todo el
dinero de su cuenta sin que me pillaran. Hasta el momento que leas está carta
sólo yo sabía de este asunto, así que no intentes nada por ese lado. Como me
caes bien voy a ahorrarte trabajo, aun dándote todas las señas de aquel tipo, o
de la víctima, ninguno se acordará de mí; el primero porque se ha perdido en
los antidepresivos y las bebidas espirituosas, como todos esos niños de papá; ¿y
ella?, ella nunca supo de mi existencia, digo yo que se extrañó cuando le deje
un poco de dinero en la puerta de su casa, pero se ve que no preguntó.
Sí, el dinero que saqué esa vez me
lo quedé, fue la primera y última vez que hice algo así, porque cada vez que me
viene a la cabeza la idea de quedarme algo de lo que saco ese fatídico recuerdo
me atormenta y mi conciencia no me deja.
A partir de ese momento encontré una
razón por la que luchar, empecé defendiendo la anarquía, haciendo vulnerables a
todas las formas de gobierno existentes, tanto en Europa como en Asia. En
África ya eran demasiado vulnerables como para que se metiese un extranjero, y
América parecía ir hacia mejor, excepto, claro está, Estados Unidos, que seguía
como en cualquier momento de su historia, sin mirar por donde pisa.
Les impedía llevar a cabo acción
alguna, me introducía en sus ordenadores centrales e intentaba cambiar las
cosas desde dentro, pero al cabo de unos años me di cuenta de que eso no hacia
un gran efecto, de que la única manera de poder conseguir lo que quería era
destruyendo todo y volviendo a empezar de cero, la mentalidad de la gente
estaba demasiado establecida en una vida regida por una supuesta democracia,
pero me pareció algo descabellado en su momento actuar de ese modo. Y es que,
al final, cambiar las formas de gobierno y la forma de pensar de la gente sobre
éstos no es más que una utopía.
Reflexioné sobre esto durante poco
más de un año, por eso mi parón que tanto te extrañó, ¿pensaste que me había
cansado?, ¿o que alguien intento tomarse la justicia por su mano? Me reiría,
pero es que si hago dos cosas a la vez a lo mejor consigues que diga algo que
no quiero revelar, y ese no es el objetivo de estas palabras que te dedico, lo
siento, pero es lo que hay.
Volví a mi callejón, contemplé
alguna de esas obras que hice años atrás, y me dio por hacer otras, para pensar
en otra cosa, liberarme un poco y poder seguir con savia nueva, con la mente
renovada, y así lo hice.
La segunda parte de mis acciones
tuvieron como base el anti-capitalismo, porque si a los que manejan a toda la
sociedad como marionetas, incluso, mejor dicho, sobre todo, a los gobiernos del
mundo, les quitas todo, hasta la ilusión de vivir, deberían darse por vencidos,
pero esos cabrones son más tozudos que cualquier burro de feria. Conseguí que
alguno de ellos se rindiese, pero como también se apoyan en los gobiernos, esto
es un apoyo recíproco, de todos los gobiernos, sin excepciones, lo que dije
antes no es válido en estos derroteros, me resultó demasiado difícil.
Pero un reto es mejor si es difícil,
pero hice lo peor que se puede hacer contra esta gente, llegué a obsesionarme con
ellos, tanto que cometí el único error de mi vida, llevar a cabo dos acciones,
de esas que tú llamas “delictivas”, a las que yo llamo “grandes putadas”, esas
que tanto me hacen reír a mí y que tanto hacen llorar a los que las sufren, a
la vez. Empecé una antes de haber terminado con la otra, gran error. Saturé
demasiado la red y consiguieron rastrearme.
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