Ella sabrá lo que hace, volverse a la
cabaña a estas horas es un delito, no va a poder disfrutar sin pensar, sin
reflexionar sobre el porqué y el cómo se produce el juego de luces con que nos
deleita el sol al esconderse y el posterior juego que se traen las estrellas.
Ella sólo piensa, piensa en el frío y en lo
calentito que se puede estar en casa e intenta convencerme. Como era de esperar
consiguió que me quedase incluso a recibir al nuevo sol como se merece, con
entusiasmo y los primeros síntomas de un resfriado…
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