viernes, 25 de octubre de 2013

Souvenirs


-‘¿Puedo quedarme con sus juguetes?’- preguntó Johnson al sargento mientras todos los demás intentábamos salir de allí.
-‘¿¡Qué quiere hacer qué!?’- respondió el sargento con la vena de la nuca hinchada, cómo siempre que estaba a punto de echar una bronca o, simplemente, daba unas órdenes.
-‘Quedarme con la bandera, la pistola…’- se acojonó según iba pensando en lo que iba a decir, pero prosiguió, al ver que el sargento esperaba impaciente oír aquellas palabras -‘… y el diente de oro… señor…’
-‘¡Vaya y cójalos, hijo! Si son los dientes de un puto amarillo, ¿¡a quién le importan!’?- acto seguido soltó una carcajada que nos heló la sangre a todos.


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