miércoles, 30 de octubre de 2013
Ola de Calor
Todos apretujados en aquel enorme congelador, con una pierna en las partes del de debajo y una mano en la boca del de al lado, eso no era comodidad exactamente, pero era lo que había y no podíamos quejarnos.
Los había afortunados, acabaron encontrando el amor entre tanto roce; otros, desdichados, fueron expulsados a la fuerza por mero afán de supervivencia.
Y es que la ola de calor que nos asolaba, y nuestros bolsillos agujereados (en el caso de que todavía nos quedasen pantalones) no nos permitía otra solución, o pobres y congelados, o "al fresco" entre estertores de achicharramiento cual insecto enfocado con una lupa gigante por aquellos ricachones que abarcaban más ventiladores de los que cabían en sus mansiones.
El calentamiento global decían los ecologistas, un verano normal afirmaban los meteorólogos, una mierda de calor se oía clamorosamente en aquel congelador.
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