Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas, así lo quieren ellos, su único divertimento es ese, cada día ser alguien nuevo.
Ya ninguno sabe cómo se llama en
realidad, pero poco importa eso ahora, lo más importante en estos momentos es
estar presentables, es el día de las visitas y cada una de estas parejas le
pondrá luego el nombre que quiera.
Al terminar la jornada una empleada
se encarga de romper los expedientes de los que se han ido, lo ha hecho
siempre, y hoy es el único día en el que he visto una lágrima en sus ojos.
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