martes, 20 de agosto de 2013

Niños Perdidos


Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas, así lo quieren ellos, su único divertimento es ese, cada día ser alguien nuevo.
Ya ninguno sabe cómo se llama en realidad, pero poco importa eso ahora, lo más importante en estos momentos es estar presentables, es el día de las visitas y cada una de estas parejas le pondrá luego el nombre que quiera.
Al terminar la jornada una empleada se encarga de romper los expedientes de los que se han ido, lo ha hecho siempre, y hoy es el único día en el que he visto una lágrima en sus ojos.

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