lunes, 26 de agosto de 2013
Enjoy the Trip
Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas.
Las familias no lo saben, no se dan cuenta porque les entrego el ataúd cerrado y, no sé por qué extraña razón, ninguna ha querido echar un último vistazo a su ser querido.
Tantas palabras de cariño y agradecimiento que le dedican durante su entierro para luego no querer verlo ni una sola vez más, deseando terminar con aquel trámite cuanto antes.
Por lo menos yo hago que alguien disfrute de esos momentos: cómodos en esos ataúdes carísimos, acolchados y con calefacción, los “No Identificados” sonríen durante su último viaje.
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