La última alma humana vagaba por las calles
desiertas de París, entre sonidos sordos y farolas rotas que no iluminaban la
belleza de los edificios. Aun con ese horrible aspecto le parecía la ciudad más
hermosa que había visitado nunca.
El sol se escondía tras lo que quedaba en pie del Arco del Triunfo
y una silueta la atravesaba para desaparecer. Una perspectiva general de la
ciudad derruida, con la Torre Eiffel alicaída, daba fin a la película.
Lo siguiente que se escuchó fueron gritos
de desaprobación y abucheos, sólo un par de aplausos contenidos.
No lo entendía, ¡les había enseñado el
futuro, el pasado, en el presente!, pero no estaban preparados para asumirlo…
[Foto: Culturizando]

Perfecta. Cómo con tan poco, has demostrado tanto. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. :')
ResponderEliminarGracias por esas palabras de admiración. Yo soy el primero que se congratula de que de verdad escriba así, y de que me lean... Me leáis... Me leas...
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