-La
risa un poco ronca y una barba que siempre pincha, los ojos inquietos y las
manos más rápidas del Oeste…
Esas eran las primeras líneas del libro que
siempre me había fascinado, el mismo que ahora se hundía en el agua junto con
las posesiones de toda mi familia, las fotos de mis padres, la muñeca de mi hermana... debía deshacerme de todo, y eso hacía, con lágrimas
en los ojos y las manos temblorosas, riendo nervioso y con una navaja pinchando
mi garganta, sin dejarme respirar con normalidad.
-…todo
el pueblo le admiraba pero él no deseaba halagos, cabalgó hacia el horizonte
sin mirar atrás.
Esa frase
retumbaba en mis oídos mientras me decidía a actuar...

No hay comentarios:
Publicar un comentario