Nada como pensar en escribir antes de olvidarlo todo, nada como pensar antes de recordarlo todo.
Esta
frase es la que me atormenta siempre por estas fechas sin más objetivo que el
de recordarme que he de olvidar, pero es tan difícil hacerlo, es tan difícil
borrar todo cuando las imágenes te bombardean a cada paso, cuando las luces te ciegan
a cada parpadeo.
Yo
ya no quiero escribir mi carta a los Reyes, ya no quiero esperar ansioso y
esperanzado mis regalos por Navidad, pero es lo que te inculcan, lo que te sobre
impresionan cada día a cada momento, en cada lugar. Terminas diciendo que
quieres esto o lo otro, que no quieres nada pero que lo quieres todo, cuando,
en realidad, yo sólo quiero viajar, irme a otros mundos, recorrer mis sueños,
volver a ver a mi familia que está allá, abrazar a gente desconocida, besar a
tíos, primos, sobrinos que ni sabía que existían. Volver, empezar y terminar.
Todos
los que estén lejos lo entenderán, los que están cerca de sus familias,
quejándose y lamentándose de que haya venido este o aquel, lo querrán entender,
lo desearán.
No
es cuestión de volver al origen, sino, más bien, de encontrar el hogar.
Dicho
esto, y mientras haya amigos que te hagan sentir como en casa, que se esfuercen
en hacerte olvidar, en hacerte recordar, sólo me queda repetir el rutinario
deseo, ese que traspasa fronteras y junta corazones por muy lejos que hayan de
estar:
¡¡FELIZ NAVIDAD!!

Qué deseos más sencillos y verdaderos. Gracias por compartirlos :)
ResponderEliminar