Tiempo de Espera
Y nada más existió hasta el próximo tren,
hasta que, después de mucho esperar, conseguí atisbar algo de optimismo al
final del día. Y eso no ocurría muy a menudo, pero esa vez apareció, escondida,
recostada en el asiento, inmiscuida en sus pensamientos, abstraída del
universo. Pensaba en entrar en su mundo, intentarlo al menos, estuve dudando,
tenía miedo, tanto tiempo desentrenado me disuadía.
La maraña de gente que entraba y salía en
esa parada la engulló, me la robó.
Me quedé solo, esperando, otra vez…
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